Mi profesión empezó con un accidente
Hace 24 años tuve un accidente automovilístico. Tenía un bebé de 9 meses y una hija de casi 3 años.
En ese momento pensé que no volvería a verlos, y que si yo faltaba, ellos ni siquiera me recordarían. Esa experiencia me cambió la forma de ver la vida — y el dinero.
Poco después tuve la oportunidad de entrar a la industria de seguros. Descubrí que mi trabajo era ayudar a otras personas a cumplir sus sueños, a planear sus finanzas y a proteger lo que más aman. Y, de paso, me dio algo que no tenía: tiempo para ver crecer a mis hijos.
Desde entonces me apasiona una sola cosa: que las personas tomen decisiones bien informadas antes de que la vida las obligue a tomarlas.